0Km – Salas Altas
Qué curiosa es la casuística de viajar con la bicicleta. Todas empezamos con una energía envidiable, romantizando la vida a lo belle époque hasta que pasa lo que pasa: transportar nuestra bicicleta se parece más a las 12 pruebas de Hércules que a una película de la Nouvelle Vague.
Cojamos el ejemplo de Laura, que ayer sale de su casa a las 5:00AM (la hora de volver de fiesta o de salir a correr — ambas si estás
motivada). A esa hora la bici ya está empaquetada desde el viernes en la caja. ¡Vaya Tetris tuvo que hacer Laura para meter la bici para luego sacarla en Zaragoza tres horas después y, muy a su pesar, dejar a la pobre caja abandonada en el aeropuerto!
Prueba superada, creyó al montar la bici en el aeropuerto y emprender el camino. Laura para a beber agua y busca una sombra. Cuando vuelve a montarse, escucha— psssssssss —. Ups, como ya sabemos eso sólo puede significar una cosa para una ciclista novel… miedo. Como buena chica resolutiva, Laura busca una sombra y se pone a consumir todos los videos de YouTube para resolver su situación dramática del pinchazo. Es cierto que necesitamos recabar la información necesaria para este tipo de situaciones. Los vídeos le enseñan dos cosas: 1. Cómo quitar la rueda de detrás y 2. Cómo cambiar la cámara. ¡¡¡Pero esperad!!! Que hay muchos tipos de reparación, ya que Laura averigua que el dinero que te gastas en una bici es inversamente proporcional a lo fácil que es cambiar la rueda. El fuelle, como buena canariona llama Laura a la bomba de hinchar, también es ambivalente, a veces hinchaba y a veces no. Y tristemente… vivimos en una sociedad tan individualista que nadie se para a prestarle ninguna ayuda a nuestra humilde heroína. PERO LAURA SUPERÓ LA PRUEBA. Con lágrimas y sudor, a la vez que Laura reemprendía su viaje por la Zaragoza desconocida, empezaron a caer unos goterones de lluvia muy considerables. Obviamente, como buena persona jóven que no teme al constipado, siguió su camino hasta que volvió a pinchar.
¡Segundo pinchazo en la misma rueda! Bueno, por lo menos no era la primera vez que lo hacía…. Laura intentó darle aire para poder arrastrar la bici, pero obviamente se desinflaba: mecánica de fluidos. Entonces, cómo buena chica fuerte que es Laura, se cargó la bici a un lado y luego al otro, intercalando y siguiendo el camino a su hotel, como Sísifo empujando su roca (una y otra y otra vez). Finalmente hubo una parada en una fuente y un arrastramiento final hasta el hotel, donde Laura se dejó caer en la cama a dormir una siesta bien merecida.
Laura fue ayudada en el último tramo de camino por el ángel de la guarda de Lucas, que en su ranchera se llevó ya la bici de Laura y la de Belén, su compañera de viaje de Granada, hacia Huesca.
Dejando aparte el caso de Laura, en RuralForks todas hemos tenido que pasar por nuestras respectivas pruebas para llegar de nuestros pueblos y ciudades al pueblo de Salas Altas, en Huesca, nuestro punto de partida para este gran viaje.
Pero ¿a qué vamos a Salas Altas? Esta pregunta que resuena en boca de nuestros familiares y amigos es tan sencilla cómo difícil de contestar. Resumiendo, Rural Forks consiste en un gran viaje en bicicleta por pueblos de la provincia de Huesca con el objetivo de visitar iniciativas locales que engloben los ejes de Mundo Rural Vivo y Consumo Crítico y transformador. Si queremos ir a una mayor profundidad y descifrar estos conceptos, necesitamos explicar los pilares del proyecto: Decrecimiento, Agroecología, Ecofeminismos y Movilidad Sostenible. ¡¡Pero nos estamos acelerando!! Ya que una vez instaladas en la casita de Salas Altas, el proyecto comenzó con las 14 participantes sentadas en círculo haciendo dinámicas para conocernos y compartir las expectativas, inseguridades, necesidades de aprendizaje y aportaciones. En estas dinámicas además de ponernos intensas aprendimos cosas tan aleatorias como que los padres de Lucas tenían una granja de avestruces o que Marta se pasó dos meses yendo en bici de Barcelona a Eslovenia pasando por las Dolomitas.
Ahora es momento de volver a los conceptos (que iremos explicando con ejemplos a lo largo de esta aventura). Ya que tuvimos una sesión en la cual relacionamos todas las iniciativas que vamos a visitar con los pilares del proyecto. Seguida de una gran cena celebratoria bajo la romántica lluvia de verano, con la que concluimos el primer día con muchas ideas, ganas y los ladridos de un perro local que hizo a muchas de nuestras ruteras despertarse varias veces durante la noche.

