Día 6. Raigambre y Güeyada

Estimadas camaradas,

Tenemos un comunicado para vosotras; estamos en el ecuador de nuestro maravilloso viaje (muy tristes por ello) y, como dice Patri, al fin nos hemos empezado a fusionar con las bicis. Sí, así como lo veis. La bici ya es más medio de transporte para nosotras que nuestros pasos.

Nuestra expedición no ha decaído, ni mucho menos. No os preocupéis por nosotras, estamos bien. Está siendo un arduo camino pero hemos adquirido una fortaleza con la que nada nos va a superar. En estas últimas dos etapas en bici se nos ha pinchado una cámara, hemos sufrido dos caídas, se nos ha partido una cadena y hemos pedaleado con un sillín del revés, sí, con todo lo que eso conlleva. Esta noche Diego se ha sincerado: «yo al Mapy lo veo un poco rebelde», y nuestras comandantes no han podido sino darle la razón. Creemos que el Trasgu ha vuelto a hacer de las suyas y le ha parecido muy gracioso perder a uno de los grupos entre las brumas de las montañas de Anayo.

Hemos llegado al Aula de Naturaleza Raigame. Uno de los grupos traía unas reflexiones que se han solapado con lo que nos venía a contar Irene. Este tipo de puentes nos están volando la cabeza. Tras una pequeña bajada rocosa techada por ramas y hojas, nos encontrábamos con Irene. Ella forma parte de la asociación que se encarga de este proyecto. Para las 7 familias que la gestionan, Raigame no es solo un trabajo, es una forma de vida.

No perder nuestra identidad como humanos. Ese es el espíritu que Irene asociaba a la iniciativa. Nos relata cómo en los últimos tiempos la población se ha emancipado de las zonas rurales a las urbanas. También la historia de tantas paisanas y tantos paisanos luchando contra el vacío emocional que queda en el campo. Hay todo un mundo de conocimientos, cultura y saberes sobre el entorno rural que va cerrándose con el tiempo. Las paisanas y paisanos piensan: “¿a quién le voy a contar todo esto…?”, nos narraba Irene.

De esta falta de relevo generacional del entorno rural nace Raigame como forma de acercar todo este mundo a las personas, especialmente a la infancia. Promueven un lugar de encuentro rural que también pueda acoger las necesidades educativas de sus niños y niñas. Una larga lista de talleres, tareas y actividades habitan la rutina en Raigame, calendarizadas en base a las estaciones y los procesos de la naturaleza. Además, como la asociación es relativamente reciente, aprovechan la construcción, el diseño y la implantación de sus lugares de trabajo como actividades tanto participativas como formativas. Gran parte de los saberes compartidos en el aula de naturaleza provienen del diálogo con paisanas y paisanos, gente que conoce la tierra, prácticas y técnicas y que tiene mucho que compartir: “A nosotras. Cuéntanoslo a nosotras.”

Raigame significa mujer raíz en el imaginario celta, concepto que nos recuerda a Irene. La vemos pasar su mano por antiguas raíces, por corteza indeleble al tiempo. Se aproxima a un antiguo castaño centenario, al que llaman abuelo, que para ella simboliza todo el proyecto en el que participa: “Todos sentimos que nos protege de alguna manera. El castaño guarda la memoria de este proyecto.” No le dan las energías para pensar en cómo están las cosas fuera de aquí y es por ello que se centra en lo local.

Dejamos a Irene en lo alto del valle, cerca de Borines, para bajar de nuevo a Infiesto. Por aquí se dice que hay quien ha bajado a 50km/h. Se trata del «equipo sin frenos». Desconocemos si son cifras exactas, pero en cualquier caso no os preocupéis, hay quien dice que les ha visto echar mano del freno cuando creían que nadie les miraba. Saben lo que hacen. Están hechas unas biciclistas.

Una vez en Infiesto, después de comer una delicatessen de pasta alla norma hemos hecho la digestión pedaleando en busca de Mario, miembro y fundador del pedazo de proyecto Güeyada, que significa mirada en asturiano. Nos describe la asociación como un observatorio rural, que busca comprender la intrahistoria del valle y transmitirla. Pretende ser un paraguas que abarque diversos puntos de vista, poniendo atención en contar las diferentes subjetividades y hacerlo desde el rural.

Comprendiendo lo urbano y lo rural como un continuo, el proyecto se centra en los márgenes de lo rural, “los márgenes de los márgenes”, lugares como la Cuenya, en Piloña. Ante un mundo que ha dado la espalda y olvidado estos espacios, se reivindica que no todo tenga que pasar por la centralidad, recuperar una cosmovisión propia de la aldea, rescatar una manera de entender el mundo que ha existido. Al mismo tiempo, señala el valle como “un lugar hiperconectado globalmente”, es decir, ligado a una historia y con un papel en los procesos socioculturales importantes.

Todo tiene nombre, historia y un porqué, cuando pasa el tiempo estos desaparecen. Ante la pregunta de “¿quién es el narrador cuando se pierde la transmisión oral?”, Güeyada recoge un pequeño detalle de esta tradición hablada y las lanza y conserva en formatos interdisciplinares. Actualmente están centrados en una fase de recuperación, comprensión y conexión de historias, datos y paisajes, y van materializándolos poco a poco. Un ejemplo de ello es el corto “Cases”, sobre el despoblamiento de las zonas rurales. Para este, Mario se encargó del guión y estuvo acompañado de Jandro Llaneza, artista que realizó la parte audiovisual y la otra válvula del corazón de Güeyada. A pesar de ello, a Mario le gusta recordarnos que el principal motor del proyecto son las vecinas, las participantes que les ayudan a entender dónde estamos. «Cuando Mari se asoma está viendo algo que yo no soy capaz de ver y este es nuestro lugar de trabajo», dice para describirnos la fotografía que ha decidido sostener. 

Tras dar la despedida y agradecer enormemente a Mario, hemos vuelto a nuestro acogedor albergue para continuar con la noche. Hemos tenido la suerte de poder ver en primicia el corto “Cases” de Güeyada. Han sido varios minutos de historias que no te dejan indiferente. No contamos más para no destripar la experiencia, que merece ser vivida con calma y atención. Después de esto, hemos aprovechado para comentar un poco en asamblea qué tal está siendo la experiencia Rural Forks en general (¿buena? ¿o mala? ¿qué creéis?). Antes de dormir algunas nos hemos vuelto a reunir para pasar un rato de juegos y risas, ha sido genial para seguir conociéndonos desde el disfrute. Decimos adiós a un día cargado de reflexión, emoción y unión. 

Un abrazo grande de parte de toda la expedición.

¡Seguimos abriendo camino!



Más por explorar

Día 10 y 11. Cierre y despedida

Estimadas y queridas compañeras, Escribimos con una gran ilusión y también con una gran melancolía. Hemos pasado las últimas dos noches en

Día 9. Libertad

Estimadas camaradas, Hoy hemos despertado a la vez que el sol para abandonar, con mucha tristeza, Santolaya de Cabranes. Después del desayuno

Día 8. Bosque

Queridas compañeras, Hoy empezamos el día saludando al sol desde nuestras literas del Polideportivo de Santolaya de Cabranes. Como lo oís, tuvimos