Día 7. Derechos culturales y Rural

Estimadas lectoras,

Esta mañana hemos tenido que decir adiós a nuestro querido albergue del Prial (tristeza absoluta). Para compensar un poco los ánimos, nos hemos acercado al río bajo la luz del sol de la mañana para desayunar fuerte (que venía día intenso). Nos ha acompañado Mario de La Güeyada. Es una suerte poder seguir escuchando sus historias. Nos hemos puesto las pilas porque alguien nos dijo que estaba teniendo lugar el mercadillo de los lunes en Infiesto. Evidentemente, nos hemos organizado y le hemos metido caña a las cosas que teníamos que hacer para poder echarle un ojo. Al final, no nos ha dado tanto tiempo para disfrutarlo como hubiéramos querido, pero nos esperaban muchas cosas chulas para el resto de la jornada. 

Por cierto, mientras algunas dábamos un paseo por el mercadillo, Bea y Miri fueron a cumplir una misión igual de molona, ¡contar nuestro proyecto en la radio! Estuvieron hablando con Enrique en Onda Cero sobre todo el proceso de Rural Forks. A ver si podemos escucharlas mañana, que nos han contado que lo pasaron guay. Después de estas pequeñas aventurillas, pusimos rumbo a un lugar muy especial. 

Nos ha recibido Álex, miembro de La Benéfica. Hay espacios que parecen elegir el momento en que quieren ser visitados, y esto es lo que nos ha pasado hoy: este año se celebra el centenario del edificio que acoge el proyecto de La Benéfica. Álex nos enseña el lugar donde, en honor a esta fecha, enterraron “una caja del tiempo, con los deseos para la Bene de 2050”. Como nosotras no podemos hablar del futuro (aunque seguramente será muy brillante), os queremos contar un poquito de su historia. En 1926 se inauguró la emblemática nave de La Benéfica de Piloña, una Sociedad de Socorro Mutuo en la que los socios aportaban fondos para cubrir necesidades no cubiertas por el Estado de vecines de l’Infiestu. Después albergó otros usos: teatro, salón de baile, cine dominical y hasta fábrica de dulces en torno a la avellana (producto local) y aparcamiento, cuando la actividad de esta utopía rural se apagó hacia 1946… Pero recientemente ha vuelto ese entusiasmo por imaginar una forma más comunitaria de habitar lo rural, adaptada a los nuevos tiempos, por supuesto.

Álex nos ha hablado de la importancia en el contexto asturiano de la organización popular obrera en tiempos en los que en otros territorios imperaba un orden institucional o religioso. El contraste con la Historia de ciertos barrios de Madrid que a algunas nos son muy familiares, nos ha traído de vuelta lo que Mario ayer nos contaba sobre las historias que no nos han llegado, aunque sí han sucedido, como el que fue conocido como el pequeño Vaticano y ¿a que no sabéis de qué distrito hablamos? Nada más y nada menos que de Carabanchel.

Asturias fue muy transgresora, y hemos ido hilando cabos: la cuenca minera donde nació Marcos (La Escuela Popular de Gastronomía), el poder de las centrales térmicas y eléctricas que vimos con nuestros propios ojos en la zona de la Ribera de Arriba, la despoblación rural… Son situaciones adversas, pero dieron pie a la Revolución de 1934, una muy importante insurrección proletaria.

Ahora por desgracia, vivimos en un momento de mucho individualismo y soledad. Cosas que antiguamente eran inherentes a la convivencia, ahora necesitan ser nombradas para ser rescatadas o preservadas del olvido. La Benéfica busca recuperar aquel apoyo mutuo, desde una defensa de la salud comunitaria: la física, la mental y la relacional. 

Tiene una junta directiva y una coordinación, pero no sería nada sin sus socios, a quienes ahora prefieren referirse como amigues. Suponen un sustento fundamental, como también las diferentes subvenciones, de las que siempre están al tanto, los patrocinios y, por supuesto, ¡La Maléfica! Un bar (o chigre) con mucha presencia y vitalidad en el pueblo, que en muy poquito tiempo nos ha dado mucho, de comer, de bailar y de disfrutar (estos son su Facebook e Instagram, para qué les echéis un vistazo). Sin dejar a un lado que la reactivación de La Benéfica fue posible gracias a un crowdfunding que tuvo muy muy buena acogida.

Pudimos apreciar que es un proyecto en constante escucha a nuevas problemáticas a resolver y autoconsciente de posibles limitaciones para con el pueblo. Aunque su intención es muy positiva, al fin y al cabo la transgresión siempre trae resistencias, y más aún cuando hay ideas que llegan muy rápido y quizá de otros contextos. Pero creemos que en el horizonte de este proyecto hay una «simbiosis» muy potente entre tradición, ruralidad, derechos y referentes. De hecho, buscando llegar a públicos diversos tienen diferentes programas: la «Muestra colectiva y solidaria Artistes Benéficos» que se celebra en el Antiguo Balneario de Borines, es un mercado en el que muestran y venden el mucho arte que tienen les vecines de Infiesto, al tiempo que recaudan fondos para continuar haciendo mejoras al centenario edificio. Hemos tenido suerte enterándonos de esto ahora, porque tendrá lugar del 1 de agosto al 6 de septiembre. Así que si por esas fechas venís por aquí, ya sabéis!!! 

Otra actividad es «¡Así (de bien) se baila!«, donde vecines de muy diversa índole se ponen sus mejores galas y lo dan todo bailando desde tango, bachata y swing hasta pasodobles y chachachás, al compás de una buena música en directo. Del éxito de esta actividad, y viendo domingo tras domingo cómo respondían los cuerpos y las mentes de las personas mayores, lanzó la canción «Sácame a bailar» Rodrigo Cuevas, uno de los fundadores del proyecto. Recoge cómo el baile y el abrazo físico conservan la memoria y la ternura cuando se empieza a borrar todo lo demás. El taller participativo del mapa sonoro de L’Infiestu nos ha recordado a la idea de Güeyada, porque busca registrar el paisaje sonoro local y crear un archivo vivo de la memoria auditiva del pueblo. Y el programa de mediación «En Colectivo» nos ha parecido que se alinea muy bien con lo que busca Rural Forks, pues impulsan proyectos de radio, arte y educación ambiental en colegios públicos rurales de Piloña y Cabranes.

En resumen, nos quedamos con que La Benéfica es mucho más que un centro cultural o artístico; busca activar procesos culturales en la ciudadanía rural, desde una defensa de los derechos culturales y el compromiso de descentralizar la cultura, algo de lo que también aprendimos en nuestro encuentro con «La Xata«. Como reflexión final, se suele decir que en el pueblo te toca convivir con el que piensa diferente. Pero quienes habitan allí, aman su tierra, luchan por la vitalidad del mundo rural y saben que la única opción es actuar por la comunidad: al fin y al cabo, somos las que estamos, y solo somos si lo hacemos en conjunto. Queremos destacar lo bonito que nos parece no tomar la heterogeneidad como un problema sino como punto de partida desde el que construir estrategias de integración rural. Como dijo Álex, «la convivencia permite romper con la fragmentación». Es en estos mundos entremezclados donde brotan los fenómenos que revelan la complejidad de los vínculos humanos. 

Nos esperaba un gran banquete vegetariano en el chigre La Maléfica para después de nuestra visita: una tabla de quesos locales y una ensalada vegetariana de garbanzos que nos hicieron disfrutar y coger energías para la tarde. Siempre disfrutamos mucho las comidas, no solo por los alimentos increíbles que estamos tomando sino también porque significan pequeños momentos grupales de distensión y conversación. Durante la sobremesa, por fin, hemos llegado al romántico momento de enseñar nuestras fotos antiguas. Nos ha parecido un paso importante en nuestra relación de grupo. Con la tripa llena nos dirigimos a nuestros preciados vehículos. Sin embargo, esta vez nos enfrentamos a un enemigo poderoso: una buena cuesta arriba a la hora de la siesta bajo un sol abrasador. Aunque ha costado un poco, hemos logrado vencer el desnivel, y nos ha recompensado una larga y preciosa bajada a través de miles de árboles sobre arroyos y ríos. Ya abajo, nos daba la bienvenida la siguiente iniciativa que íbamos a visitar.

Llegamos a Cabranes, donde Sergio empezó explicándonos cómo la cooperativa Kikiricoop nació de la unión de dos proyectos: Asturcilla, centrada en la elaboración de crema de avellanas y cacao, y Con-Fusión Comidas, un catering con producto ecológico y local. Dado que estas dos ideas tenían valores y necesidades comunes, deciden unirse en cooperativa para compartir también espacios e instrumentos apropiados para la cocina. Apuestan por el uso de productos ecológicos, locales y de comercio justo. A su vez, Kikiricoop busca siempre formar redes cooperativas y de comunicación con otros proyectos locales, así llegaron a fundar la Cooperativa Agroecológica de Cabranes junto al proyecto Funginatur (al que conoceremos próximamente). Nos llamó la atención la organización horizontal y asamblearia que mantienen. La responsabilidad de la toma de decisiones estratégica cae sobre las 5 componentes del grupo, implicando una comunicación más lenta y la aparición de posibles conflictos internos, pero al mismo tiempo facilitando una diversidad de ideas y perspectivas que enriquece el proyecto. También, nos gustaría destacar la iniciativa de construir una ludoteca para las hijas de las trabajadoras con el fin de buscar una conciliación familiar realista. Dado que la cooperativa está formada por dos parejas y un quinto miembro también con hijas, la iniciativa se basó en considerar y remunerar igualitariamente el trabajo doméstico y reproductivo con el trabajo productivo. Se organizaban para que una de las integrantes se quedase cuidando a las hijas de todas en la ludoteca mientras el resto trabajaba en la cooperativa, cobrando todas lo mismo.

Respecto a la iniciativa de Asturcilla, Sergio nos realizó una visita guiada del espacio donde se elabora el producto así como una descripción exhaustiva de los entresijos que esto conlleva. A la hora de explicarnos el origen de cada ingrediente de la crema, nos contó que la leche era local pero qué las avellanas sólo lo eran parcialmente, revelándonos una realidad que la mayoría no conocíamos: a pesar de la avellana ser un fruto típico de Asturias y con el que se comercializaba de manera habitual en el pasado, actualmente no existen productores profesionales. Esto se debe a una mezcla de varios factores, en primer lugar, debido a la ocupación del territorio durante años por la industria, el terreno quedó poco cultivable y accesible. También, debido a la propia morfología de los terrenos, muy escarpados y zonas de montaña, se necesitaría una inversión en maquinaria específica. Además, la tierra va cambiando con los años debido al efecto del cambio climático, implicando el esfuerzo de adaptarse continuamente. Por último, existe una ausencia de investigación y conocimiento sobre las variedades locales del avellano, lo que dificulta conseguir esta planta en los viveros. Al final del recorrido, con un bote de crema entre los dedos y entendiendo de primera mano lo que hay detrás de cada ingrediente, vimos con más claridad en qué consiste su día a día en la iniciativa. Lejos de discursos complejos, Sergio nos explicó que no podía pensar en otra cosa que representase mejor su propuesta que el producto una vez terminada su elaboración: «Es la imagen final de lo que quiero transmitir con el proyecto». 

Después de la visita, hemos pedaleado fuerte hacia arriba (aunque poquito tiempo), donde nos esperaba Santolaya de Cabranes, un lugar súper agradable donde vamos a pasar las próximas dos noches. Hemos llegado al polideportivo de Santolaya (nuestra nueva base de operaciones) y hemos tenido una increíble cena italiana con piadines (gracias, Laura e Ilaria!) en unas sillas de plástico al caer la noche. Ha sido una escena muy veraniega donde nos ha gustado quedarnos un ratito más aún habiendo terminado la cena. Hemos aprovechado un momento para divertirnos en un parque de columpios (como lo oís, la diversión es nuestra bandera) y dar un pequeño paseíto por el pueblo y abrazar su naturaleza. La luna despedía nuestro día. 

¡Mañana más y mejor!



Más por explorar

Día 10 y 11. Cierre y despedida

Estimadas y queridas compañeras, Escribimos con una gran ilusión y también con una gran melancolía. Hemos pasado las últimas dos noches en

Día 9. Libertad

Estimadas camaradas, Hoy hemos despertado a la vez que el sol para abandonar, con mucha tristeza, Santolaya de Cabranes. Después del desayuno

Día 8. Bosque

Queridas compañeras, Hoy empezamos el día saludando al sol desde nuestras literas del Polideportivo de Santolaya de Cabranes. Como lo oís, tuvimos