Día 8. Bosque

Queridas compañeras,

Hoy empezamos el día saludando al sol desde nuestras literas del Polideportivo de Santolaya de Cabranes. Como lo oís, tuvimos el lujazo de dormir sobre colchón (plastificado) y no sobre esterilla, el cuerpo nos lo agradeció muchísimo. Para llenarnos de energía desayunamos unas tostadas con Asturcilla y, como estamos muy concienciadas con la sostenibilidad y el residuo cero, dejamos el bote bien limpio, sin ningún resto dentro para que se pudiera reciclar bien. Con la tripa ya llena, nos dirigimos a Funginatur, situada en el mismo pueblo, para charlar con Ari y Leandro.

Ari nos llevó a la finca: una hectárea de bosque reservada a la iniciativa que nos iba a presentar. Su proyecto compartido con Leandro, que nos encontró en el bosque, propone el cultivo de setas ecológico y sostenible. Para ello, toman prestada una tradición japonesa milenaria, en la que utilizan el sustrato natural del bosque (troncos y ramas de árboles autóctonos como roble o castaño) y aprovechan las condiciones ambientales y climáticas del entorno. Su principal cultivo es la seta shiitake, la que les permite recoger una mayor cantidad de cultivos al año. 

Ari y Leandro nos detallaron el proceso de cultivo de hongos detenidamente. Primero, toman troncos de madera del bosque o de árboles ofrecidos por otras personas de proximidad. A los troncos, posteriormente, les realizan varias perforaciones con un taladro especializado, donde introducen el micelio (el cual, por cierto, nos confiesan que es extremadamente delicado y difícil de producir). Los agujeros, ya con el micelio inoculado, se tapan con cera de abajo para que el hongo crezca por dentro y colonice el sustrato. A este proceso le sigue un baño en agua que funciona como señal de humedad para que el hongo pueda crecer.

Los troncos después reposan un período cercano a un año, y se cosechan justo antes de la esporada, momento en el que las setas ya  formadas comienzan a expulsar esporas, y por tanto perder nutrientes y energía. Los troncos se pueden reutilizar para posteriores cultivos hasta que la madera se deteriora o se deshace fácilmente y se queda en el suelo del bosque. Para Ari, esta es una forma de devolver la materia orgánica al suelo, aprovechando que los hongos se alimentan de ella. “Bosque”. Esta es la palabra que resume la esencia del proyecto, nos contaba Leandro.

Hemos tenido la suerte de poder recoger setas directamente de los troncos. Nos explicaban que este proceso debe ser con una tijera o alicate afilado y que debe de cortarse muy cerca de la corteza del tronco sin dañarla. Después de disfrutar un rato del proceso, nos hemos llevado en cestas las setas recogidas, porque estas pronto iban a cumplir otra función muy satisfactoria…¡guiso de shiitake! Subimos la cuesta de vuelta al albergue con la boca hecha agua de imaginar la deliciosa comida que nos estaban preparando Laura e Ilaria. El sabor y la calidad culinaria, como era de esperar, superaron nuestras expectativas, ¡Incluso teniendo el listón ya muy alto!

A continuación nos esperó una tarde dedicada a lo que nos gusta llamar «trabajo libre». Debido a la intensidad de los días anteriores, muchas decidimos echarnos una siesta antes de dedicarnos a la tarea. Al fin y al cabo, para tener la mente fuerte y poder transmitir todo el conocimiento que acumulamos en las alforjas es necesario descansar también el cuerpo. Otras aprovechamos el calor que hacía para lavar la ropa y tenderla a secar, era tal la fuerza del sol que las rural forkers madrileñas nos sentíamos como en casa.

A la tarde, como es habitual, le siguió la noche. Pero antes de que una preciosa luna llena se posara sobre nosotras, hicimos una sesión de evaluación. Estuvimos compartiendo sobre nuestra experiencia a lo largo de estos días y sobre cómo nos ha impactado conocer todos los proyectos y a las personas que los llevan a cabo. Descubrimos que todas nos habíamos visto reflejadas en ellos pero siempre con diferentes matices. Aunque las iniciativas giren en torno a valores o metas que pueden ser muy globales, por ejemplo, llevar una vida sostenible o recuperar la tradición, también han resonado con nuestras historias de vida de manera individual. Una vez terminada la cena, recogimos la ropa para que no se nos humedeciera y decidimos irnos a dormir temprano. ¡Directas al saco, qué al día siguiente nos aguardaban grandes aventuras!

Nos despedimos por hoy, esperamos que nos sigáis acompañando en la aventura.



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