12,5 Km acumulados – Adahuesca
En un caluroso día de mediados de junio, las bicis descansaban tranquilamente en una cochera de piedra en Salas Altas cuando unos jóvenes valientes se disponen a iniciar su gran aventura.
Es el primer día que las bicis ruedan, y no todas ellas están preparadas. Tienen que madrugar bastante, ya que salen de la cochera, de donde llevan durmiendo dos días, a las ocho y media de la mañana.
Tienen que atravesar caminos difíciles, llenos de arena y con un calor abrasador. Cruzan sendas, caminos rurales y carreteras, con subidas y bajadas, hasta llegar a Adahuesca. Pero no siempre han llevado carga humana, ya que algunas “perras senderistas” (como se autodenominan) deciden usarlas como portaequipajes, pues les gusta más andar. Decisión bastante inteligente dada la dificultad del terreno que atraviesan. Por fin, llegan todas juntas al final del camino. Ahí pueden descansar en una sombría plaza, la plaza de las Santas, donde sus valientes jinetes se toman un merecido refrigerio.
Luego, realizan un corto paseo hasta alcanzar un hermoso obrador con un característico olor a queso. Llegan a la quesería de
Radiquero, Quesos de Radiquero , donde a los raudos ciclistas les aguardaban Mari y Toño, unos trabajadores del lugar. Las bicis están durante media hora esperandoles a la sombra, y cuando al fin aparecen, oyen comentarios sobre que la iniciativa les resulta super interesante, parecen entusiasmados. Les cuentan que esta quesería artesanal lleva desde hace más de cincuenta años elaborando distintos quesos de cabra, tanto semicurado como curado o con especias, con leche de Estadilla, un pueblo del Somontano. Gracias a este proyecto varias personas del pueblo pueden vivir y trabajar en el lugar. Además les han ofrecido muestras de su queso para comer, ¡qué envidia! Ellas que solo han podido comer arena y asfalto…
Tras estar otro rato más aguardando a la sombra, les han dirigido al albergue del pueblo, donde por fin pueden dormir y reponer fuerzas para mañana. Mientras, en este idílico albergue, nuestros Rural Forkers se han dispuesto a comer un delicioso cuscús vegetariano. Ya por la tarde algunos curiosos han ido a realizar una visita turística a la casa de tradiciones y leyendas, donde una dicharachera muchacha almeriense les ha contado historias de la zona, como la de las Abuelas de Sevil, hecho que da nombre a la conocida tienda de escalada.
Ya de vuelta al albergue, el resto del día pasa rápido, entre tareas de comunicación, cenas y la primera evaluación, donde han podido expresar su primera opinión del viaje, en la se expresó una sensación general de felicidad y cansancio acumulado, llega la hora de dormir para los Rural Forkers.

