Día 4. Persistencia

Buenos días para quien los tenga, amigas,

No es que nosotras no los tengamos, pero es que mientras que algunas se han despertado hoy con una energía arrolladora, a otras nos ha pesado más el sueño (lo cual es entendible, ¿no?). Después de recoger nuestras cosillas y recargar pilas con un riquísimo desayuno, un cielo nublado nos vuelve a dar la bienvenida al pedaleo de hoy. 

La ruta en bici, por decirlo de alguna forma, ha sido un multiaventura. En principio eran 34,2 km de distancia y 518 m de desnivel, de los que teníamos gusanillo porque el día anterior se nos había dado guay el tema de la bici. 

El valle, las minas, los bosques y ríos han formado parte del paisaje inicial del camino, lo cual ha hecho un poco más fácil pedalear con el madrugón encima. Sin embargo, pronto han aparecido las aventuras y nuestros grupos de pedaleo se han encontrado con situaciones diversas: desajuste de cambios, extravío de un grupo y una cuesta arriba olímpica han sido algunas de las principales “diversiones” de nuestra ruta de hoy. Han sido muchos kilómetros de subida y de cansancio, pero gracias al agua que nos han ofrecido las vecinas de los pueblos, las garrapiñadas y los ánimos de nuestras compañeras, hemos cumplido. Una bajada tremenda por una carretera de montaña con unas vistas espectaculares han recompensado con creces el final de la etapa. Habíamos alcanzado nuestro destino, el polideportivo del concejo de Bimenes. Aquí nos podéis ver descansando y queriéndonos mucho tras nuestra gran aventura de la mañana.

Una tirolina bastante chula y Aitor, el alcalde (súper majo), nos han dado la bienvenida a nuestra base de operaciones de hoy. Después de una merecida cazuela de pasta, nos hemos preparado para visitar la iniciativa del día.  Hemos conocido a Mónica Cofiño, más popular por lo que ha acabado siendo prácticamente su alter ego: la Xata la Rifa. Mónica lleva más de quince años resignificando la tradición asturiana de rifar una ternera (xata en asturianu). Para ella empezó siendo un medio de financiación de su creación artística y después, se convirtió en su perfomance. Este proyecto nos ha parecido un ejemplo muy esperanzador del mundo rural vivo que aspiramos a construir. Un ejemplo en toda regla de descentralización de la cultura.

Quizá os viene bien que os pongamos en contexto. El deseo de Mónica era dedicar gran parte de su pasión vital a la danza contemporánea, pero en seguida se encontró con muchas trabas para poder vivir del arte, por incomprensión y falta de apoyo económico de las instituciones. El arte más vanguardista suele desarrollarse en las urbes más grandes, claro que no porque sea ahí donde broten este tipo de artistas, sino porque es donde se espera una rentabilidad económica suficiente para apoyarlos. Así que es de esperar lo mucho que invita al éxodo rural ser una artista de estas características: mujer, rural y vanguardista. Sin embargo, lo más potente de la Xata (en nuestra opinión) es que Mónica se resignó a marcharse de su tierra y decidió viajar de manera itinerante por su geografía para conocer su idiosincrasia. Ahí empezaron a ganar mucha importancia los prados, otros espacios naturales y las vacas, a quienes considera su mejor público. Dice que se siente “antena y transmisión” de los orígenes a los que ha conseguido volver. Esto demuestra una gran conexión con el territorio y nos parece que la convierte en una gran referente, que seguro que ayuda a más artistas a atreverse a dignificar su territorio.

Hemos escuchado muchas veces la palabra frustración, pero no tantas como convicción y persistencia. Con sus palabras, “cuando alguien te dice que no puede ser, la frustración se convierte en acción. Pues me quedo”. Pero, aunque esto sea cierto, hay muchos más motivos por los que se quedó. Ella dice que siempre ha creado desde y para el lugar en el que vivía y, como tanto de nacimiento como de sentimiento es asturiana, tuvo claro que allí se iba a quedar aunque tuviera que mover tierra y mar para conseguirlo. Dio muuuuchas vueltas a la idea de habitar espacios públicos en desuso, y tras mucha persistencia y muchos intentos, está de celebración porque hace poco más de seis meses el antiguo edificio museo Casa de les Radies, en Suares, ha pasado a ser el hogar de su laboratorio creativo.

La genialidad de Mónica es que le mueven ideas tan radicales que pasa por etapas artísticas muy marcadas y distintas, pero si algo las une es la preocupación por la industrialización, la relación de las personas con los animales no humanos y el empoderamiento feminista, ya que entre otras cosas ha conseguido resignificar la connotación de la palabra xata aplicada a la idea de mujer. Ha roto con la mirada masculina de aprobación sobre la mujer, pasando a mostrar que tiene la soberanía sobre sí misma, y quien decide cómo ser y cómo mostrarse al mundo, porque siendo la ternera un animal domesticado para la explotación, ha rescatado la fuerza animal e instintiva del mamífero.

“Este esqueleto de vaca al final siempre está en tu cabeza, como un registro, un hueco en una parte del cerebro se ha quedado tocado por esos inicios de la Xata”. Nos describe mientras sostiene en sus manos un cráneo bovino, foto con la que os podéis hacer a la idea de su estilo, con la etapa que nunca ha dejado de estar presente. Es su sello asturiano. Lo lleva en el nombre, primero como recurso.

¿Cuál será su siguiente etapa? Os recomendamos que estéis al tanto de las redes de Extra Radio, nos ha dicho un pajarito que se avecinan proyectos muy chulos. Una vez ha terminado de enseñarnos el espacio, hemos hecho nuestra rondita de intervenciones por grupos de comunicación: web, redes y podcast. Aquí podéis vernos en acción.

Y ya después de haber pasado esta tormentosa tarde junto a Mónica, hemos vuelto a nuestro centro de operaciones. La lluvia nos acompañó durante la cena también, aunque al refugio del polideportivo más tarde conseguimos pasar un buen rato jugando a alguna cosilla, persiguiendo el origen de algunos sonidos extraños y relacionándonos con una rana y algún que otro caracol. También podéis ver cómo detrás de las cámaras y micrófonos somos tan todoterreno que el polideportivo también nos ha valido como estudio de radio. Aquí podéis ver a parte del equipo podcast dándole duro a su grabación.

¡Entre porterías y espalderas damos la despedida al día!



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