21,4 Km acumulados – Bierge
Esta mañana los despertadores suenan a las siete para unes, para otres algo antes. Amanecen en Adahuesca después del primer día de
pedaleo y habiendo superado con creces la primera vez de algunes. Con energía renovada y piernas fortalecidas se levantan de las camas (o el sofá en algún caso) y bajan al desayuno que empieza a desplegarse en las mesas.
Poco después las ve pasar nuestro protagonista de hoy. A su vera, unes detrás de otres surcan el asfalto abrasador de estos días de un verano incipiente, que amenaza con los primeros fuegos el paisaje. Él, mientras tanto, surca la tierra de otra forma, algo más fresca. Su corriente acompaña la pedaleada, dos inercias que parecen ponerse de acuerdo: aprovechar las bajadas para coger velocidad y remontar en las cuestas para llegar a las cimas con algo menos de sudor en la espalda. El río Alcanadre atraviesa la Sierra de Guara, y así lo hacen les ciclistas. Aunque el río lo hace de norte a sur y elles van de este a oeste, hoy se han cruzado sus caminos.
Hoy son menos los kilómetros que recorren para llegar al siguiente destino: Bierge. Un pueblo que ven al final de una cuesta demasiado larga. Van directes a la primera parada: Abella Bio. Les recibe Alba, una vecina nacida en Bierge y emigrada a la ciudad para estudiar. Después de unos años, quiso volver al pueblo. Una querencia que te nace como un murmullo. Y de murmullos sabe bien el río, que baña las vegas donde alguna huerta se asoma entre tanto campo de cereal. Alba les explica con entusiasmo su proyecto: ella elabora productos de cosmética ecológica desde una finca en el pueblo. Les cuenta que le costó diez años encontrar la casa donde vive ahora con su
familia. Los pisos turísticos han llegado a estas dos calles como a tantas otras, dificultando la posibilidad de encontrar viviendas accesibles. Les enseña su laboratorio, que comparte con otros proyectos a los que ofrece el espacio y asesoramiento técnico y les cuenta que gracias a esto puede seguir adelante con Abella Bio, que a día de hoy es el segundo laboratorio de cosmética de España que funciona de esta forma colectiva.
Después de visitar a Alba, les RuralForkers se encuentran con Sandrine, una artista que forma parte, junto con otras personas, de la iniciativa Muretes de Arte Muretes de Arte. Se trata de un proyecto artístico que lleva más de diez años reconstruyendo en diferentes partes del territorio muros de piedra seca que se han caído por el paso del tiempo y el abandono. Además, las artistas – adultas, y peques de la escuela – intervienen dando otras formas a las piedras.
El Alcanadre ya ha visto las caras esculpidas, caras que se parecen a las de las gentes que se bañan en sus aguas, y otras que las sobrevuelan acechando algún remanso de la corriente -por si algún pez cayera presa-. Él también esculpe las piedras, redondeándolas y cavando las paredes que ponen límite a su cauce. Desde ahí, desde alguna roca río arriba, varias de las ciclistas se atreven a saltar. Una a una, golpean el agua al caer. El río también se divierte meciendo esos cuerpos que se ríen y juegan porque, por fin, han podido refrescarse.
Debajo de los árboles de la ribera del Alcanadre tiene lugar un ritual que ya viene repitiéndose desde hace cuatro días: varias personas en círculo dicen su nombre, de dónde vienen y -esta vez- añaden una planta aromática o medicinal. Perejil, ajedrea, tomillo, hinojo. Esta vez es Kurt quien, sentado en el círculo, les presenta su proyecto mientras todes escuchan – el río y les RuralForkers. Kurt forma parte, junto con Silvia, Savia Ibera. Les habla de esencias y destilaciones, de una ilusión compartida y de las facilidades y dificultades de llevarla a cabo mientras su público le escucha atento. Kurt y Silvia hacen agricultura regenerativa, cultivando plantas aromáticas que luego ellas mismas destilan en sus instalaciones cerrando así un ciclo que resulta en olores a romero o tomillo, entre otros, encerrados en unos frascos que hoy van de mano en mano, de nariz en nariz, para deleitar a les ciclistas.
De vuelta en el pueblo una charla-presentación de Rural Forks en la puerta del antiguo molino de aceite, una conversación con Alba y Laura y un convertirse en las titas favoritas de Lola para terminar este día intenso con un cena deliciosa debajo de las estrellas de Bierge.

