115.3 Km acumulados – Bolea
En la Ermita de la Virgen de la Virgen de las Viñas del Viñedo de la Virgen de Vanessa, amanece pronto. Después de un Solsticio que guarda papeles, recuerdos que dejar atrás y deseos para el futuro, los primeros rayos de Sol de la mañana iluminan a una Rural Forker. El Sol elige a Nuria que despierta a lo Bimbo Polioperada, con el labio superior más gordo que el tomate que se desayunó. La pobre tuvo la suerte de experimentar la naturaleza campestre en todo su esplendor, con una picada grandilocuente que nos recuerda que hay que ser humildes ante el mundo animal. Contrariada, derrotada, avergonzada y pensando “todo el dia con la cara hinchada” ha decidido comentárselo a Iván, que le añadiría un toque de humor. Algunas reacciones más empáticas que otras han hecho que Nuria se tragara su propio labio, preparara su bici y saliese con todas las demás para aprovechar los primeros rayos de Sol del día.
Bajo el Sol, primero reconfortante y luego traicionero, han salido los tres grupos de bici. Aunque en estos relatos no hemos
explicado el funcionamiento ordenado metódico y milimetrado de las pedaleadas de Rural Forks. En estas rutas en bici vamos en tres grupos: 1. El grupo Edurne: dónde no se tiene mucho sentimiento de grupo ya que se trata de una nube dispersa y arreando y con terapia móvil incluida. Edurne tiene una bici holandesa, va recta y tirando siempre erguida con su sombrerito de paja y sus bolas de fieltro atesoradas de rutas anteriores. 2. El grupo Bea: que se caracteriza por ser confortable, eficaz y adaptado a las necesidades individuales. 3. El grupo Ana: uno dos, uno dos, dale caña en la bajada mete piñón a tope. Esto es importante ya que hoy el grupo 3 ha adelantado al grupo 2 y al 1 para coronarse en los 35 km recorridos de Loporzano a Bolea. Obviamente esto ha sucedido porque el equipo 1 ha tenido problemas para mantenerse como pelotón y el grupo 2 ha hecho una parada técnica en Huesca para tomarse un café con hielo. Después de una bajada por una carretera nacional que ha parecido una autopista y de respirar brevemente el humo de la urbe el Sol ha acompañado a las Rural Forkers en las cuestas hasta Bolea. El Sol es contundente, agota las energías de nuestres ciclistes y arrastra las gotas de sudor en las subiditas. A las 11 a pleno sol, les Rural Forkers llegan a Bolea.
Allí en Bolea el Sol traicionero fuerza a las Rural Forkers a ir a la tienda, donde además de beber un Aquarius y Cocacolas, compran postalitas para mandar a sus casas y que sus familiares y amigas no las den por muertas y despeñadas. Pero la guinda del pastel fue conocer a “Concilia, Ser Mujer Rural”: una iniciativa de cooperación interterritorial formada por varios Grupos de Acción Local y coordinada por CEDER Monegros que trabaja por la igualdad de oportunidades, la participación activa y la visibilización de las mujeres en el medio rural con presencia en más de 290 municipios. El proyecto busca mejorar la calidad de vida de las mujeres rurales, favorecer su empoderamiento personal, social y económico, crear redes de apoyo y promover oportunidades reales de participación, empleo, emprendimiento y liderazgo. Para ello impulsa diferentes actividades como talleres, jornadas, formaciones, foros, acciones culturales y propuestas de sensibilización contra los estereotipos y las violencias machistas. Su labor es fundamental en un territorio en el cual las dinámicas de género adoptan algunas particularidades. Se tratan de lugares demográficamente envejecidos y masculinizados, más afectados por el sexilio y afectando a los cuidados. Procuran dar respuesta a las necesidades de distintas generaciones. Por ejemplo, gracias a Concilia y a Rebeca Armada, concejala de Ayerbe, el equipo de balonmano de este pueblo tiene su propio podcast. Curiosas y activas como siempre, las Rural Forkers tienen un diálogo con las coordinadoras de Concilia que dará para muchas reflexiones en el grupo.
Pero el Sol no deja de brillar hasta muy tarde, tanto que las Rural Forkers tienen que refugiarse en el albergue y posteriormente en el ayuntamiento, para el segundo conversatorio del viaje en el que participaron las vecinas de Bolea y hasta la misma alcaldesa. Este conversatorio da para mucho, ya que las Rural Forkers pueden compartir su experiencia críticamente contestando a todas las preguntas de las vecinas. Este grupo de Rural Forkers se llama, entre risas, «las filósofas» y es que, a veces, hay mucho que decir. Por ello vamos a intentar plasmar unas píldoras de reflexión a continuación.
¿Qué engloba la ruralidad? Este concepto central y constructivo de las iniciativas visitadas ha sido comentado en Rural Forks. ¿Es la intencionalidad lo que vale, o son los resultados aquello que valoramos más? Vivimos en una sociedad en la cual el éxodo rural está beneficiando a un sistema urbanita, consumista e individualista de “progreso”. Y que además acaba imponiendo esta subyugación en los entornos rurales hacia lo urbano: un movimiento extractivo. Pudiendo conocer y teniéndo el tiempo de establecer un diálogo con la gente de estos pueblos, y con nosotres mismes, salimos con más preguntas que con las que entramos. Vemos problemas: la falta de gente joven con la que compartir, la insuficiencia de recursos, la vivienda, las oportunidades, las infraestructuras (la dependencia total del coche) y la proliferación de las macro empresas que perjudican al medio natural y las posibilidades de habitarlo y trabajarlo respetuosamente. También vemos soluciones: los proyectos comunitarios, las políticas públicas que benefician a lo rural y la siempre incesante paz y cercanía de los pueblos que experimentamos. Nos vamos a casa con todo esto.
Después de este lleno día, catamos las cerezas de Bolea en una cenita juntas llena de complicidades a la que siguió un bailoteo y a la cama (o al suelo).

